29/11/08

Una voz añeja

Hace unos días, leí en el blog del veterano periodista Manuel Jesús Orbegozo una reflexión sobre la forma ligera y desmesurada como, según él, se había estado enarbolando la heroicidad periodística de Augusto Álvarez Rodrich, a propósito de su salida de Perú 21.

En su texto, dice:

"A muchos de nosotros nos han despedido nuestros empleadores y jamás nadie levantó ni un dedo. En 1958 era jefe de informaciones del diario La Crónica y ya Premio Nacional de Periodismo. Entonces, firmé el acta de afiliación política al Movimiento Social Progresista junto a los Salazar Bondy, Romualdo y otros. El director de La Crónica, Dr. Cisneros Sánchez me llamó para decirme que había hecho mal en afiliarme al MSP porque era enemigo político de los dueños de La Crónica. Yo alegué que eso no tenía nada que ver con el afecto que yo sentía por el diario donde había aprendido a ser periodista. Téngalo en cuenta, me advirtió mi director. Tres días después me despidieron. Y nadie alegó nada por mí ni mi mismo jefe de redacción y maestro de periodismo, Augusto Aguirre Morales, frente a un flagrante abuso de autoridad".

Es refrescante oír una voz añeja porque hace repensar nuestras posiciones. Algún comentarista, en el Úterodemarita, dijo que "dejarse llevar por la corriente 'políticamente correcta' de decir que se acabó el periodismo por la salida de AAR de Peru21, evidencia la necesidad de cierta gente de tener un mesías o caudillo. Y como siempre, el tema central quedó a un lado". Personalmente, considero que los audios de la corrupción petrolera tienen mucho que ver con el periodismo, en la medida en que son los que trabajan en los medios quienes, con sus versiones, construyen la realidad del mundo en los receptores.

Más adelante, Manuel Jesús justifica, de alguna forma, la decisión de El Comercio de no publicar los audios que estuvieron en sus manos desde octubre de 2007 (según Gorriti):

"Ampuero y Álvarez Rodrích consideraron conveniente publicar lo de los 'petroaudios', pero la empresa no, para realizar mayores investigaciones. Creo que es bueno considerar todos los ángulos posibles en estos casos. Eso es lo que se dice de la empresa que no lo quiso publicar porque no se había auscultado un poco más allá de la veracidad, o sea, acercarse un poco más a la verdad del caso.
Esto me parece lícito para una empresa. O para cualquier personaje que intervenga en el proceso noticioso, buscar la verdad, acercarse lo más que se puede a la verdad, no contentarse solo con los primeros datos, los de la veracidad aunque estos parezcan suficientes".

Y le he mandado un comentario que dice, en parte:

"(...) Sin el ánimo de contradecir lo sostenido, debo precisar que el mismo Fernando Ampuero, entrevistado el 09/11/08 por la revista Domingo de La República, afirmó que "la nueva dirección del diario El Comercio impidió la publicación (de los "petroaudios"), alegando que la difusión afectaría la gobernabilidad" (Ver http://www.larepublica.com.pe/content/view/254645/).

Por lo tanto, más que argumentos referidos a la veracidad o verdad periodísticas, El Comercio excusó la no publicación de la noticia con un eventual derrumbe de la gobernabilidad del régimen aprista o, según uno de sus editoriales, con la ilegalidad que implica la violación de las comunicaciones o "chuponeo".

En ese sentido, este último elemento aportó una dosis de crítica frente al Decano Nacional, cuyo comportamiento con los audios de la corrupción y recientes cambios en su dirección empresarial son mirados con desconfianza".

Al respecto, Juan Paredes Castro, editor político de El Comercio señaló que, en el debate último sobre "La prensa y los petroaudios" que

21/11/08

Reportear la corrupción

Disculpen la demora. Rómulo León ya está preso. El periodista Edmundo Cruz ha sospechado que cayó en el momento adecuado, como para no complicar el escenario gubernamental en medio del optimismo generado por Apec. El ex ministro aprista parece haberle hecho un favor al presidente Alan García y a su entorno: si no, cómo garantizar seguridad a los líderes mundiales sin poder capturar a un corrupto conocido en casa.

Por otro lado, Augusto Álvarez Rodrich deja la dirección de Perú21 junto a su séquito de colaboradores, en un movimiento muy preocupante de parte de una de las principales corporaciones mediáticas del Perú, el Grupo Editorial El Comercio. La pregunta simple es ¿de qué lado está el diario El Comercio: del encubrimiento de la corrupción amén a Dios sabe qué intereses o del lado vigilante debidamente sustentado en que podría ubicarse para contribuir más activamente con la democracia nacional?.

Mi duda tiene asidero en la causa que arguyó el mismo Álvarez sobre su salida: "discrepancias editoriales". Días antes, un expulsado Fernando Ampuero, ex jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, contaba al periodista Ángel Páez que el periódico Decano tuvo los audios de la corrupción antes que el programa Cuarto Poder y que los nuevos directivos evitaron su publicación excusándose en que generaría ingobernabilidad sumada a la ilegalidad de la interceptación telefónica o violación de las comunicaciones conocida como "chuponeo".

Mi percepción como lector es que, sin dejar de contemplar otros diarios, El Comercio carece de cierta carga crítica necesaria para ser contundentes en denunciar desavenencias políticas y empresariales. Ello tratando, claro, de no desmerecer la ejemplar rigurosidad y racionalidad de su estilo informativo.

Lo cierto es que se viene un conversatorio muy interesante, en que algunos de los protagonistas de esta historia debatirán sobre el poder y la prensa. Mejor revisen el afiche. Hasta pronto.

19/10/08

Ser corrupto hoy en el Perú

Este domingo 19, Augusto Álvarez dijo en su columna de director de Perú21 lo siguiente:

"Para que la cortina de humo sea efectiva se necesita, siempre, de la colaboración entusiasta de los medios de comunicación, que usualmente se tragan -o nos tragamos- el sapo y se vuelven, con frecuencia por ingenuidad pero a veces también por interés, en cómplices".

Puede sonar un poco a autocrítica, pero lo cierto es que coincide con lo expresado desde aquí en nuestro post anterior. Y redacto estas líneas al mismo tiempo que ATV transmite un reportaje de dos partes hecho por la periodista Andrea Llosa en torno a la biografía de Magaly Medina contada por su mejor amiga. Parece previsible, dada la línea, en mi opinión, poco comprometida socialmente de ese canal, pero creo que es un hecho que se debe resaltar.

Ser corrupto hoy en el Perú


Los invito a leer UN INFORME muy interesante de la periodista Nelly Luna, de El Comercio, publicado hoy domingo 19. Antes de empezar el debate sobre ¿cuál es el reto del Gobierno actual, incluido Yehude Simon, en cuanto a la corrupción?, les destaco estos tres datos:

1. En lo que va de 2008, un promedio de 400 autoridades públicas han sido denunciadas sólo en Lima. ¿Poco?

2. El procurador ad hoc ("específico para") encargado de indagar sobre delitos contra la administración pública, Gino Ríos Patio, según el informe, está acusado de usar bienes de todos los peruanos para beneficiar a sus familiares. ¿Juez y parte?

3. En la actual gestión de Alan García, según el informe, se ha reducido a la mitad el presupuesto destinado a la procuraduría anticorrupción para investigar a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. ¿Voluntad política?

Sólo con fines didácticos: cuando un ciudadano cualquiera, congresista o procurador denuncia de corrupción a alguien, lo hace ante la Fiscalía o Ministerio Público, que se encarga primero de investigar esta demanda. Luego, esta institución FORMULA la denuncia penal y se procede al juicio en el Poder Judicial (la Fiscalía acusa, como en el caso del proceso contra Fujimori). Es decir, hay un trámite que, según revela el informe, es muy ineficiente, pero que se podría potencializar.

Procurador: persona encargada de defender los intereses de determinada institución: todos los ministerios y municipios cuentan con uno. Además, en los últimos años, se han diversificado, según da cuenta el informe.

Posiblemente, esté escribiendo más los fines de semana. Veremos qué nos trae la que viene en asuntos noticiosos.

18/10/08

Ser contracorriente: el caso Magaly Medina



CONSIDERO QUE, con la información difundida en torno a la sentencia de Magaly Medina, los medios limeños han demostrado su poca capacidad de imponer su agenda propia. Parece que, necesariamente, se tienen que arrastrar por la agenda de lo circunstancial, que suele tener mucho de escándalo.

El viernes 17 revisé los diarios Perú21 y La República, oí un poco de la radioemisora RPP por la mañana y leí algunos detalles de último minuto en el portal elcomercio.com.pe. En todos ellos, se privilegió la noticia de la conductora de ATV y, en algunos, se desplegó importantes esfuerzos para desempolvar su pasado y diseñar perfiles típicos sobre su trayectoria. Asimismo, se dio tribuna a que los supuestos famosos peruanos opinen sobre la sentencia.

Esto último me parece grave: la injusticia de una decisión judicial se resuelven el campo jurídico, con los procedimientos que ya están encaminados, como la apelación correctamente propuesta por el abogado de Medina, César Nakasaki. No en noticieros ni páginas de espectáculos. Los periódicos y programas periodísticos de TV deberían contribuir a educar a los ciudadanos en el sentido de enseñarles a respetar las decisiones y procedimientos del Poder Judicial, que son finalmente los de la democracia.



Por otro lado, encuentro una preocupante incoherencia: el diario La Primera, el mismo viernes, habla en su portada de un “show mediático” y, en un artículo principal, señala que se “magalizan los medios”. Esta crítica, que parece constituir la noticia, es incompatible con el desmedido espacio que este periódico le concedió al tema (algunas notas medianas e, incluso, la opinión de César Hildebrandt, se ocuparon del escándalo). Es decir, por un lado, se denuncia una “cortina de humo” y, por otro, se contribuye a que ésta se produzca.

Los ciudadanos debemos saber que los medios pueden ser cómplices de las propagandas. Su silencio, rebeldía decorosa, equivaldría a “no cortina de humo”. Empecé hablando de la agenda propia de cada periódico: se trata, por ejemplo, de que un diario haya tenido la valentía –o responsabilidad- de señalar algo como:

“Se ha dictado una sentencia presuntamente injusta contra Magaly Medina, esperamos que se solucione según la justicia ya lo ha encaminado. Creemos que hablar más de este tema sería, con nuestras acciones, contribuir a inflarlo. Estaremos al tanto del asunto para darles nuevas noticias. Pero no nos distraigamos de otros asuntos importantes, como…”.



Los medios de comunicación tienen, en mi opinión, la obligación de ser contracorriente. En otras palabras, de no ser como borregos obligados a cantar un coro común, a establecer lo que el periodista español Ignacio Ramonet llamó “pensamiento único”. En la disidencia y pluralidad de puntos de vista radica el éxito de la democracia, que, claro, implica mucha tolerancia. Así que, creo, debemos exigir a quienes deciden los contenidos en los diarios, radios y televisoras que no nos den todos lo mismo, utilizando el mismo criterio de valoración de la noticia (que parecer serlo en base a lo circunstancial).

Los aspirantes a periodistas debemos, considero, tener las agallas para proponer una agenda propia y una voz diferente. Los jóvenes no tenemos por qué no soñar. La desilusión, la desesperanza, la derrota a priori, sólo contribuyen con consolidar las cosas tal cual están, y que solemos criticar. Finalmente, me da la impresión de que muy pocos comunicadores quieren cambiar la realidad. Pienso, para los que sí lo pretenden, que esto tiene mucho que ver con la educación familiar y escolar y, al parecer, en menor medida con el periodismo.

No obstante lo último, la información periodística construye el concepto que los lectores, oyentes o televidentes tienen del mundo. De esto parte que es muy útil cambiar esta idea suprimiendo suavemente un tema importante o relegándolo a una cobertura menor. En todo esto, tienen también mucha responsabilidad los mismos receptores de los medios.

Una vez pude preguntarle a Ignacio Ramonet si evaluaba la posibilidad de abrir en Lima una sucursal del Observatorio Mundial de Medios que dirige en el mundo y que se encarga de analizar distintos contenidos periodísticos en varios países. Me dijo que eso dependía de la gente, que eso emana del pueblo. Las mejoras deben surgir de abajo hacia arriba. Y, de algún modo, quienes somos conscientes de este desnivel debemos sentirnos responsables de solucionar esta situación.

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